¿Como empezar?

Si ha estudiado los síntomas y se identifica con muchos de ellos, si comprende nuestro propósito, orientación y el programa de 12 pasos que le proponemos, esta es una pequeña guía que le ayudará a empezar su camino de recuperación dentro de Subremunerados Anónimos.

¿Cómo empezar en SUBA?

La manera de empezar a trabajar el programa de SUBA es asistir a reuniones y mantener un registro escrito de cómo utilizamos nuestro tiempo.

Asistir a reuniones refuerza nuestro proceso de recuperación en general.

El registro del tiempo nos hace enfrentar nuestro hábito de vivir en la incertidumbre, nos garantiza empezar a tener una visión clara y a tener presente tanto aquello que hemos conseguido como lo que no. El proceso de aprender a mantener un registro de cómo utilizamos el recurso finito del tiempo nos brinda la claridad que tanto necesitamos. Esto se llama sobriedad de tiempo. Este registro como tal no es lo importante. Lo importante es la práctica de llevar con calma, pero con regularidad, un inventario diario de lo que hacemos con nuestro tiempo. La información da claridad.

Después de un tiempo, descubrimos nuestros patrones. Vemos con claridad lo que hacemos con las horas de nuestros días, y con los días de nuestras semanas. Vemos cuánto tiempo usamos para llegar a los objetivos que hemos expresado y definido, y cuánto tiempo empleamos en hacer otras cosas: otro viaje al supermercado, tres horas de trabajo voluntario, ordenar aquella caja de fotos, llamar a un viejo amigo para conversar, navegar en internet. La lista es interminable y diferente para cada uno de nosotros.

El registro del tiempo también nos muestra claramente el tiempo que necesita cada uno de nosotros para completar actividades específicas. En algunos casos nos pasamos, otras veces nos quedamos cortos. Con la fiabilidad de un remolcador, esta práctica, poco a poco, nos saca de la niebla de la incertidumbre crónica con la que hemos menospreciado nuestro tiempo e impedido nuestra prosperidad. Sin esta conciencia, intentamos navegar el complejo mar de la vida bajo una densa niebla. El registro del tiempo alumbra nuestro camino y nos permite ver y reconocer lo que hemos conseguido y lo que no. Percibir y reconocer ambas cosas es crucial para nuestra recuperación.



Padrinazgo o madrinazgo en SUBA

Un padrino o madrina es alguien que ha trabajado los dice pasos de SUBA y está dispuesto a guiarnos en nuestra recuperación.

 

Trabajo de los pasos

Comenzamos nuestro viaje con los pasos uno, dos y tres. Confrontamos y admitimos nuestra impotencia ante la subremuneración y tomamos la decisión de poner nuestra remuneración y nuestros logros al cuidado de Dios, como cada uno Lo concibe. Buscamos buena voluntad. Pedimos que algo superior a nuestra propia voluntad nos de la orientación para traer estabilidad económica, y, finalmente, prosperidad a nuestras vidas.

Para muchos de nosotros esta idea fue una revelación. Mientras continuábamos trabajando el programa de SUBA, consiguiendo una mayor prosperidad, cada vez se nos hacía más sencillo afirmar: “Este éxito es más de Dios que mío”.

En los pasos cuatro a siete nos examinamos a nosotros mismos de una manera profunda y exhaustiva y admitimos que nuestros propios defectos de carácter habían contribuido a nuestra subremunerración. Hacemos un inventario con todo el valor del que dispongamos y lo compartimos con nuestro padrino o madrina (o copadrino, o comadrina). En nuestro interior, identificamos los problemas que más han contribuido a nuestra subremuneración. Después pedimos el poder para soltarlos, que nos sean eliminados.

Una vez que nos hemos examinado honestamente y con compasión, estamos listos para abordar las enmiendas con aquellos que hemos perjudicado y proceder a los pasos ocho a nueve. Revisamos primero aquellas personas y relaciones que puede que hayamos dañado. Después, con la orientación de nuestro padrino o madrina, procedemos a hacer enmiendas, perdonamos a los demás, y a nosotros mismos, para seguir avanzando. Cuando hacemos enmiendas, adquirimos una nueva responsabilidad por nuestras acciones pasadas.

Nos desprendemos de esos errores que traemos del pasado y que tanto han lastrado y bloqueado nuestra capacidad para dar la bienvenida a la prosperidad. Se trata de un proceso donde no sólo aceptamos nuestra responsabilidad sino que también nos perdonamos a nosotros mismos. Cada una de estas acciones refuerza un nuevo sentido de dignidad y aumenta la capacidad para dejar que las cosas buenas entren en nuestras vidas.

Los pasos diez, once y doce nos proporcionan una estructura para dar continuidad al trabajo realizado en los anteriores nueve pasos de UA. Los pasos nos mantienen honestos con nosotros mismos. Nos ayudan a conectar con un Poder Superior para obtener orientación y nos animan a compartir con otros, tanto nuestra propia experiencia como todo aquello que tan generosamente nos ha sido dado.

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